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La mujer sabia no se ofende fácilmente

La mujer sabia no se ofende fácilmente

Una de las razones por las que no soy aficionada a las redes sociales es porque se trata de un terreno donde las personas son altamente “ofendibles”. No aceptar una solicitud de amistad o dar «like» puede ser una gran grosería virtual. ¿O qué tal cuando te das cuenta que desde hace horas las dos palomitas del whats app están azules y no te ha contestado? Esta última me ha pasado, lo confieso.

También recuerdo cuando me ofendí en la fiesta sorpresa de cumpleaños para mi papá, porque me tocó esconderme en el baño «un ratito». Digamos que algunos defectos de logística me tuvieron hora y media encerrada junto al inodoro con mi perro, y yo, echaba chispas. Hoy me causa mucha risa, pero ese día era una mujer muy ofendida. O cuando me puse ese hermoso vestido sobre el cual mi esposo emitió un simple: «wow que guapa» pero yo esperaba un «wooooooooow» ¿Ves lo ridículo que esto suena?

Creo que nos ofendemos por cosas tan pequeñas porque estamos esperando que todo suceda exactamente como lo imaginamos. Entonces, me parece que la solución es esta: dejemos de esperar y decidamos no permanecer ofendidos, recuerda que las ofensas son un hecho, pero vivir ofendido es una decisión.

Está en tus manos decidir si serás una mujer sabia que edifica su casa o una necia que permite que la paz salga por las ventanas. Y puedo decirte, que ser fácilmente “ofendible” nos convierte en necios.

¿Qué tan rápido o fácil sueles sentirte ofendida?

Ser sabia construye.

«La mujer sabia edifica su hogar, la necia con sus propias manos la destruye.» Proverbios 14:1

Recuerda

Es un hecho que habrá situaciones que no nos agraden, sobre éstas, no tenemos control alguno, pero podemos decidir la actitud que asumiremos.

El Señor ha puesto en las manos de la mujer la posibilidad de construir o destruir su hogar.

Oración

Padre santo, dame sabiduría para llevar tu paz hasta el último rincón de mi hogar. Hazme ver que las ofensas son inevitables incluso de las personas que amo, pero pasar la vida acumulando ofensas y viviendo ofendida es una decisión y no la tomaré.

Aprenderé a dejar de esperar que el día transcurra a mi manera y así tendré menos posibilidades de ofenderme. Y cuando no pueda evitarlo, hoy decido Padre, que te entregaré ese sentimiento, perdonaré y seguiré mi camino en tu gozo. Seré una mujer sabia que edifica su casa, la construye, la fortalece y la llena de paz. Amén

Por: Adriana Monroy

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