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La comida y tú

La comida y tú

A lo largo de mi vida he tenido diferentes formas de relacionarme con la comida. De niña comía sin culpa sin mirar la barra nutricional, de adolescente, desarrollé disgusto por la comida como parte de mi inmadurez de rebelarme ante no sé qué, de adulto, empecé a comer con culpa y limitaciones, caí en la trampa de las corrientes populares basadas en los alimentos «permitidos y prohibidos». Me dejé atrapar por la meta esclavizante de alcanzar cierto tipo de cuerpo, intenté muchas dietas, me volví enemiga de los carbohidratos y las grasas.

En el año 2013, me diagnosticaron hipotiroidismo. Significa que mi propio cuerpo destruye las hormonas tiroideas que produce, las cuales, se encargan de regular todas las funciones del organismo, regulan las terminales nerviosas (sentir frío o calor), el sistema digestivo, el ánimo, el peso, la energía, la fortaleza de los músculos, los niveles de atención y otras tantas cosas.

Después de haber montado por años a mi cuerpo en un sube y baja de formas de alimentación, el Señor llamó mi atención diciendo: Amada hija, no me gusta lo que estás haciendo con tu cuerpo. Entonces, comencé a estudiar un poco y ¿que crees?, resulta ser, que los carbohidratos que había hecho a un lado completamente, son esenciales para ayudar a mantener el equilibrio de la tiroides. La falta de ellos y los cambios de dieta drásticos pueden causar serios daños si tienes un problema tiroideo. Me cayó un balde de agua fría. Dios lo sabía.

Jesús nos hizo libres en todos los sentidos, eso incluye la libertad de comer sin culpa. Incluye la libertad de elegir los alimentos que más convienen a tu cuerpo según tus condiciones especiales. Significa que no existe cosa tal como un alimento malo o prohibido. Por eso lo “malo” para mí, era en realidad el alimento bueno, que mi cuerpo necesitaba.

Déjame decirte algo, si entre el plato y tu boca hay miedo de por medio, no estás comiendo en libertad. Si después de comer hay culpa o enojo, no estás aprovechando la libertad de comer que Dios te regaló. Él también murió para que tuviéramos esa libertad que parece simple y que ha sido fuertemente pisoteada por la sociedad. Esa es tu libertad, no la sueltes, no renuncies a ella. Con esto no estoy siquiera sugiriendo que hay que comer desenfrenadamente todo lo que se nos antoje. Significa comer con paz y en la libertad que el Señor nos dio, todos los alimentos que convienen a nuestro cuerpo.

Usa la libertad que el Señor te dio, también para elegir qué comer.

¿Ustedes no entienden?- preguntó-. ¿No se dan cuenta de que la comida que introducen en su cuerpo no puede contaminarlos? La comida no entra en su corazón, solo pasa a través del estómago y luego termina en la cloaca (Al decir eso, declaró que toda clase de comida es aceptable a los ojos de Dios). Marcos 7:18,19

No Señor- respondí-. Jamás he comido algo que nuestras leyes judías declaren impuro o inmundo. Pero la voz del cielo habló de nuevo: ´No llames a algo impuro si Dios lo ha hecho limpio. Hechos 11:8,9

Recuerda

Antes que Cristo llegara al mundo las personas se regían en base a una lista enorme de reglas acerca de todo, incluso acerca de qué se permitía comer. Pero al venir, Él nos dio libertad y declaró puros todos los alimentos.

Come lo que conviene a tu cuerpo y que tu motivación sea en primer lugar, tu salud.

Oración

Padre mío, deseo con todo mi corazón que mi relación con la comida sea restaurada. Anhelo liberarme de la ansiedad de comer, de la culpa de haber comido y de la esclavitud del mundo que me enseña que existen alimentos malos.

No dejes que compare mi cuerpo con el de nadie más. Enséñame a amarlo, a consentirlo y alimentarlo de la mejor manera según mis condiciones físicas y de salud. Muéstrame mi verdadera libertad en ti. Haz de la alimentación un ministerio en mi vida, para que pueda alimentarme y dar de comer a mi familia de la mejor manera. Sustituye el miedo y ansiedad por comer, por una motivación firme y equilibrada de vivir bien y comer lo que más me conviene.

Te lo pido de rodillas, con todo mi corazón. Amén

Por: Adriana Monroy

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