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Familia en Cristo

Familia en Cristo

¡El año está apunto de acabar! ¡Impresionante! Se fue volando, yo siento que ayer era primero de enero en la madrugada y estaba con mis amigos recibiendo al 2018. Cada año tiene su magia, cada año tiene sus lecciones, cada año tiene elementos que lo hace único. En este tiempo hubo algo que hizo mi 2018 más interesante y divertido: La Familia en Cristo.

En este ciclo pude conocer y convivir con más gente de la iglesia y fue asombroso. Logré darme cuenta que Dios nos creó a cada uno y no solo eso, sino que también nos preparó una compañía para que pueda ser un apoyo en el camino en todas formas. He podido hacer grandes amistades en el grupo de jóvenes con asistir los domingos, jueves, a las actividades e incluso hasta el campamento. Entre ellos puedo hallar amistades sanas y liberarme de muchas tentaciones. También pude ver el como un hermano u hermana en Cristo te puede ayudar a levantarte, en Celebremos la Recuperación he podido vivir eso. El aceptar que cometemos errores, porque somos humanos, pero que podemos seguir adelante y que la familia en Cristo estará ahí para apoyar.

Otra increíble experiencia fue en Julio al ver la cantidad de gente que fue apoyar para abrir las puertas del templo, fue impresionante, tantas manos en trabajo y todo para cumplir una misión que tenemos encomendada: Hacer discípulos en todas las naciones.

Ha sido muy divertido desarrollar relaciones con todo tipo de personas y ver como cada uno es un bloque para formar la iglesia, como es que Dios fue detallista en crearnos para poder contribuir. Comencé a servir en bienvenida de jóvenes este año y vaya que me ha ayudado. Sinceramente, he podido conocer mejor a cada uno y para mí es muy fácil hablar, Dios me hizo extremadamente social. En este proceso he podido conocer a otros servidores y el ver que esta actividad es clave para hacernos crecer en nuestra transformación.

Finalmente, en la kermés de septiembre llevé a una amiga. Al observar cómo es que saludaba a todos y presentarle muchas personas me comentó algo que me provocó felicidad. “Wow, es impresionante como todos se conocen, me recuerdan a una reunión familiar enorme” y eso es lo que somos, una enorme familia formada por Cristo.

Le quiero agradecer a cada uno por su amistad y por todo su apoyo, ¡es grandioso!

“Dos son mejor que uno, porque sacan más provecho de sus afanes. Si uno de ellos se tropieza, el otro lo levanta”.- Eclesiastes 4:9-10

Por Daniela Ortiz

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