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Cómo enfrentar la pérdida. Parte 6. No desperdicies tu dolor. (Demo)

“Lo que encontramos al servir a otros, es paz y sentido”. AMO

26 de diciembre de 2017. 7:00 am. Hoy termina mi período de incapacidad y regreso a la oficina después de diez largos días. Tantas emociones ocurrieron en ese tiempo pero parece que el mundo no lo sabe, mis contratos siguen esperándome, mi oficina está tal cual la dejé, y todo el exterior fluye como si nada hubiera sucedido. Pero yo, simplemente me siento incapaz de retomar mi vida así como así, no estoy dispuesta a dejar colgado todo lo que aprendí, porque ya no soy la misma.

Después de un hecho trágico, tarde o temprano deberás regresar al mundo, quizá unos pocos días puedas permanecer resguardada en tu casa con la libertad de llorar, quejarte y todo lo que hemos platicado. Pero en algún momento, los horarios y exigencias te recibirán exactamente como estaban antes de tu pérdida.

¿Cómo retomamos la vida diaria? Creo que la respuesta es no desperdiciar el dolor. Tú no sales a trabajar, dejas tu pena en el basurero y tratas de fingir que nada pasó. Han ocurrido transformaciones en tu corazón, y no debes ignorarlas. Ya no eres el mismo. ¿Verdad? Lo que hacemos, es usar nuestra pérdida en favor de otros, es decir, tomas lo vivido, lo transformas en servicio y sales al mundo decidido a cambiarlo. Sí, mira, en este punto tienes que asumir una decisión: hundirte en la amargura recordándote lo desdichado que eres, o permitir que Dios te use para ayudar a otros.

Verás, con la pérdida tu corazón se abre al sufrimiento de otros, eres más sensible, compasivo, más empático, ya no soportas pasar de largo cuando notas una necesidad y menos una que tú también has atravesado. Yo jamás miraré a una madre que sufrió un aborto espontáneo de la misma manera que lo hacía antes. Y tú, jamás verás con los mismos ojos a esa persona que atraviesa por lo que tú sufriste. ¿Te das cuenta? Hoy, eres perfecto para consolar, apoyar y aconsejar a quienes están pasando por lo que tú también viviste. Dios te capacitó personalmente para ello.

Cuando ayudamos a otros, parece que el corazón comienza a encontrar paz más rápido, porque ya no estamos enfocados en nuestro propio dolor, dejamos de ser el foco de atención y comenzamos a ver a otros, entonces, lo que recibimos de vuelta es paz. Otra joya hermosa extraída del dolor.

Cuando te decides a no desperdiciar tu dolor, también sucederá algo más: verás claramente tus bendiciones. Mira, cuando experimentas una pérdida tienes contacto con la muerte, puede ser en sentido literal por el fallecimiento de alguien, o la muerte de una ilusión, de un empleo, etc. Entonces, mientras más de cerca tenemos a la muerte, más vivos nos sentimos. Creo que esto sucede porque la pérdida a veces es tan obscura, que todas las bendiciones resplandecen con más intensidad.

Puedo decirte que ahora soy más consciente del amor que nos tiene nuestra familia y amigos, e incluso, he dado gracias porque Dios me permitió vivir la noticia de la muerte de nuestro bebé al lado de mi esposo y en un ambiente médicamente controlado, porque eso me libró de tener que vivir una aborto en la oficina o mientras estaba atorada en el tráfico, a horas de mi casa.

La pérdida tiene un sentido, un propósito que tiene que ver con transformar tu corazón para que estés habilitado para servir a otros, y dar testimonio de lo que el Señor ha hecho en tu vida. Y esto es así porque tenemos un Dios bueno, que no permite que nada en tu vida suceda de manera aleatoria, Él es capaz de dar sentido a cada una de tus lágrimas.

La pérdida rinde muchos frutos, dos de ellos son los que estoy incluyendo en este texto, y están disponibles para ti al igual que lo están para mí, y es nuestra decisión hacerlos nuestros y lograr que la paz coexista de manera distinta con la tristeza, o despreciarlos y optar por ser unos acumuladores de tristezas. Yo espero, con todo mi corazón, que decidas por la primera.

Anhelo que esta serie te haya alcanzado de una manera poderosa, que hayas abierto tu corazón para conocer muy de cerca a nuestro hermoso Padre. Si es así, mándame un mensaje y cuéntame, estaré feliz de leerte.

Recuerda que el camino en este mundo solo tiene sentido cuando logramos entregarle la vida entera a Jesús.

Tarea
Escribe tus bendiciones.

Si estás listo, escribe alguna cosa por la que estás agradecido acerca de tu pérdida.

Escribe al menos una manera en la que podrías ayudar a otros con lo que has aprendido a raíz de tu pérdida.

Oración.

“Padre mío, eres un Dios hermoso que no desperdicia una sola lágrima que derraman tus hijos. Y sé que harás exactamente eso en mi vida. Quiero ver las oportunidades para que este dolor ayude a otros, en este momento pongo a tu servicio mi experiencia dolorosa, para que la uses de la manera que ya tienes planeada mi Dios. Amén.

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